Consideraciones en la realización de la prueba de la tuberculina
- Si la prueba se realiza de forma incorrecta (subcutánea; no queda la pápula), repetir la prueba en una distancia mínima de 10 cm.
- Los posibles efectos adversos son siempre de tipo local: picor, dolor, vesiculación, ulceración o necrosis.
- Registrar siempre la aparición de vesiculación o necrosis.
- Su repetición no induce sensibilidad, por lo que puede realizarse las veces que sea necesario.
- El embarazo no es una contraindicación.
- Para evitar falsos negativos en la prueba, y en caso de estar indicada la administración de una vacuna de gérmenes vivos al mismo tiempo que la inoculación del PPD, o se realizan las dos inoculaciones el mismo día, o se administra la vacuna 6 semanas después del PPD (valorando la necesidad de cada una).
- La vacunación previa con BCG nunca es una contraindicación para la prueba de tuberculina; por lo tanto, hay que tenerlo en cuenta para la interpretación de los resultados ya que se puede dar un falso-positivo.
- El PPD RT-23 debe almacenarse en la nevera a una temperatura de entre 2-8ºC. Nunca se debe congelar ni exponer directamente a la luz.
- Se recomienda que los viales de tuberculina usados se desechen a los 2 días, indicando siempre la fecha de apertura. Aunque se comprobó en unos estudios recientes la efectividad y asepsia de los viales semanas después de su apertura.
- Si hay heridas en la piel que pueden interferir en la localización de la zona de inyección (psoriasis), marcar la zona de inyección rodeándola con un círculo.
- El fenómeno booster, que es la capacidad que tiene el sistema inmunitario para reaccionar ante la tuberculina, puede aparecer provocando una reacción positiva al repetir la prueba. Este fenómeno puede producirse incluso un año después de la prueba.
- La prueba de la tuberculina no es necesaria en personas con una prueba positiva previa bien documentada.
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