Consideraciones en la extracción de fecalomas
- Realizar la técnica con la máxima precaución posible para evitar un síncope vasovagal.
- Importante no forzar. Detener el procedimiento ante presencia de sangre o dolor intenso.
- Aunque la ampolla rectal no contenga heces, es importante realizar una exploración radiológica para descartar la presencia del fecaloma en zonas superiores.
- Si el fecaloma no se alcanza manualmente, se puede administrar un enema rectal mediante una sonda rectal o vesical. Si se detecta una masa no muy dura, se puede recurrir directamente a la combinación de enemas de limpieza y laxantes.
- Si la masa fecal es muy grande, realizar el procedimiento en varias sesiones para evitar sangrado, dolor anal o síncope vasovagal.
- Si el paciente no es capaz de relajarse, se puede solicitar la prescripción de un sedante y administrárselo 30 minutos antes de comenzar el procedimiento.
- Tras la extracción del fecaloma, es recomendable establecer un plan terapéutico para evitar su recidiva.
- Los ancianos, personas encamadas o con una vida muy sedentaria, con patología neurológica y los enfermos terminales son los más propensos a desarrollar un fecaloma, por lo que es importante tomar medidas preventivas educando a los pacientes y sus familiares sobre su prevención (ingesta de líquidos, alimentación rica en fibras y, si es preciso, uso de laxantes).
- Tener en cuenta que la utilización de sulfato de bario en determinadas pruebas diagnósticas puede agravar el endurecimiento de las heces.
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